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Manuel Castells sobre a situação política na Espanha: a ascensão do #Podemos e a saia justa do PSOE

4 de Janeiro de 2016, 11:35 , por Marcelo D'Elia Branco - 0sem comentários ainda | Ninguém está seguindo este artigo ainda.
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Asesinato en el Comité Federal
(Opinião de Manuel Castells sobre a situação política na Espanha: a ascensão do #Podemos e a saia justa do PSOE)
 
Manuel Castells  02/01/2016 (publicação original no La Vanguardia - Catalunya)

  Castellscurt

Se veía venir. Con los resultados electorales en mano el desbloqueo de la situación en beneficio de los poderes fácticos pasa necesariamente por un apoyo, por acción u omisión, del PSOE a un gobierno de derecha en minoría. Por eso tomo prestado (casi) el título de una novela de nuestro añorado Manuel Vázquez Montalbán que escenifica un proceso similar. Con la Division Acorazada de Andalucía tomando posiciones en Ferraz, una envalentonada Susana Díaz (teledirigida por Felipe González) ha lanzado su ultimátum, que será seguido de una toma del poder, apoyada por algunos barones que hablan bajito para que no les recuerden que deben a Podemos sus troquelados sillones. A Pedro Sánchez le han prohibido hablar con Podemos y los nacionalistas a menos que juren sin condiciones la bandera de la España eterna. Lo cual obviamente impide cualquier posible acuerdo de gobierno con Podemos. Y le emplazan a un congreso dentro de dos meses en donde le darán la puntilla.

El peligro de esa estrategia es que puede conducir a nuevas elecciones si Rajoy no obtiene apoyos suficientes. Y no se ve de dónde los puede tener, ni siquiera para la investidura, sin una abstención de Ciudadanos y PSOE. Como Sánchez se ha pronunciado tajantemente a favor del no, hay que ­sacarlo de en medio y dejar que Díaz (o su testaferro) facilite la investidura de un gobierno débil del PP en aras de la gobernabilidad. Porque si no fuese así, habría que ir a elecciones pri­maverales y ahí es donde los espera Podemos.

Podemos se instala en una cómoda oposición, hará propuestas sensatas y populares, como su ley de urgencia ­social, e irá acumulando puntos mientras un tripartito implícito de centro-derecha se desgasta en sus trifulcas internas. Y llegadas unas elecciones, encontrará la forma de coaligarse con Izquierda Unida, una vez que ya ha ­establecido sus señas de identidad. Así obtendría más de los 341.000 votos que le han faltado ahora para superar al PSOE. Preparando nuevas elecciones las coaliciones de Podemos en las nacionalidades y regiones se irán consolidando, convirtiéndose en la fuerza pivote de la España plurinacional, ­conforme se vaya desdramatizando la superación del nacionalismo español intransigente en favor de un federa­lismo de geometría variable autode­terminado por los ciudadanos de cada territorio.

En realidad se sabe que una consulta vinculante sobre la independencia de Catalunya resultaría en un voto negativo. Porque el independentismo no supera el 50%, porque los partidos independentistas han entrado en un proceso autodestructivo y porque la fuerza política mayoritaria hoy en día en las nacionalidades históricas, o sea, las coaliciones en que participa Podemos, se ha posicionado en contra de la independencia, reflejando el sentimiento del 80% de los catalanes: derecho a decidir y mayor autonomía, sí. Independencia: 48%. De modo que el conflicto podría resolverse a medio plazo mediante una alianza entre el federalismo de una parte del PSOE y el soberanismo temperado de los pode­mitas.

Pero esta vía razonable está cerrada por dos potentes obstáculos. El esencialismo españolista, sobre todo en la derecha. Y la defensa de su parte del pastel presupuestario por las comunidades con menos recursos, aquellas en las que el PSOE persiste (¿hasta cuándo?) sobre la base de redes clientelares para las que necesita fondos públicos. Sin embargo, el tema económico puede ser negociado. Y el tema ideológico puede atenuarse en una Europa en que los estados nación vayan integrándose en un federalismo europeo –aunque la crisis está generando actualmente tendencias opuestas, xenófobas y nacionalistas de Estado.

Ahora bien, por importantes que sean las tensiones entre las nacionalidades del Estado español, lo que más preocupa a las elites dirigentes es el ascenso de Podemos como fuerza de ruptura con el modelo político-social imperante. El frente anti-Podemos incluye a la gran banca española, a las empresas multinacionales, a la Co­misión Europea, a la troika y a los principales gobiernos, en particular Alemania. Yo creo que exageran. Pero en sus fantasmas ven en Podemos un ­nuevo Syriza, y junto con el giro portugués a la izquierda y la incierta situación en Italia, la amenaza de una re­belión ­sudeuropea vuelve a perturbar los mercados financieros. Más aún: la obsesión de un gran estadista como Felipe González con Podemos proviene de su empecinamiento en asimilar Podemos a la Venezuela chavista, en contra de toda evidencia que no sea anecdótica.

Las raíces de Podemos y de las coaliciones locales asociadas (que representan el cambio político más dura­dero) brotaron de la crisis española y ­europea, de la gestión de la crisis en beneficio de la banca, de las po­líticas de austeridad y de la corrupción en los partidos políticos tradicionales. Y todas esas lacras no han desaparecido, la economía está creciendo pero la desigualdad también, la prima de riesgo sube de nuevo, el nivel de paro todavía se sitúa a niveles históricos y la creación de empleo se ha hecho mediante la precarización del trabajo.

Si continúan estas políticas, los que siguen proponiendo un cambio de verdad tienen el viento de popa, por mucho tiempo. Y no es creíble un cambio de políticas sin un cambio de los actores políticos. Por eso Pedro Sánchez y otros muchos en el PSOE piensan que aliarse con el PP (o dejarle gobernar) los convertiría en el Pasok y a medio plazo los marginaría.

Sólo la izquierda es creíble para un cambio. Y la izquierda, hoy día, son PSOE, Podemos y las coaliciones locales, los que ganaron las municipales y autonómicas. Conforme pasa el tiempo y la situación se pudre, más peso relativo adquiere la nueva izquierda. Por eso el asesinato en el Comité Federal asegura la soldada de los conspiradore,s pero socava al PSOE, acelerando la transición hacia una nueva política.

 

versão em catalão

http://www.lavanguardia.com/opinion/20160102/301145983881/assassinat-al-comite-federal.html

 

 

 


Tags deste artigo: conexoesglobais manuel castells castells espanha españa psoe podemos

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